Zuriñe Aspiunza desnuda, la modelo bilbaina

Zuriñe Aspiunza desnuda, la modelo bilbaina posando para Playboy

Zuriñe, la modelo bilbaína descubierta en la calle y que triunfa en las pasarelas internacionales
Esta bilbaína de 29 años, que ha trabajado para diferentes marcas en Milán, acaba de desfilar en la Fashion Week de Miami
Las oportunidades se persiguen, pero a veces llegan sin esperarlo. El mundo de la moda resulta fugaz e imprevisible, y el azar juega un papel clave. Zuriñe Aspiunza tenía doce años cuando el cazatalentos de la agencia bilbaína Thinking Producciones la fichó por la calle. «Siempre me han gustado la moda y el maquillaje, pero nunca me había imaginado trabajando como modelo. Soy muy vergonzosa, me costaba mucho pensar que podría ponerme delante de una cámara», reconoce esta joven bilbaína de 29 años. Su familia le dijo que en aquel momento era muy pequeña, así que siguió su trayectoria profesional por otro camino, pero sin desconectarse del mundo de la moda. Zuriñe estudiaba y, al mismo tiempo, trabajaba en el restaurante que regentaban sus padres.

También trabajó como esteticista, pero la idea de ser modelo, en cierto modo, permanecía latente. De hecho, al restaurante iban profesionales del mundo de la moda y siempre le animaban a lanzarse: «Zuriñe, ¿por qué no lo intentas?». Cuando cumplió diecinueve años, empezó su trayectoria en aquella agencia de modelos que se fijó en ella y, desde entonces, no ha parado de trabajar. Hoy lo hace por su cuenta y le surgen proyectos de manera constante en diferentes países. De hecho, su trabajo le ha despertado las ganas de viajar y de descubrir mundo. «De pequeña no tenía tantas aficiones, me he ido descubriendo de mayor, y ahora no paro quieta», confiesa.

Zuriñe ha trabajado en Bilbao para marcas como Ternua, Land Rover, Rafael Matías, Alicia Rueda, Joyería Dámaso, Lookiero o Henry Arroway, entre otras. Su trayectoria continuó en Milán, donde colaboró con firmas como Moschino, Max Mara y Rinascimento. También participó en el ‘showroom’ de la diseñadora y modista italiana Alberta Ferretti y desfiló para Benetton en la Fashion Week de Milán. Recientemente, ha cumplido uno de sus grandes sueños: desfilar en la Fashion Week de Miami. «Me encantó, fue increíble. He conocido a gente de todo el mundo y han sido días muy completos e intensos: pruebas de vestuario, ensayos, desfiles…», cuenta aún emocionada.

Zuriñe confiesa que tiene miedo a los aviones, pero nunca le ha frenado. De hecho, ha cruzado el charco más veces de las que se hubiera imaginado. En estos años, su trabajo le ha llevado a descubrir hasta los lugares más recónditos, como playas paradisíacas rodeadas de animales salvajes en destinos como Sudáfrica, Maldivas, Bahamas, Mauricio o Miami. «Es una suerte trabajar en un paraíso», asegura. Las redes sociales ejercen de escaparate de su trabajo. De hecho, en su cuenta de Instagram, que supera los 20.000 seguidores, Zuriñe comparte momentos caminando junto a leones o jugando con pequeños guepardos mientras luce una melena extra larga que enmarca sus rasgos y una sonrisa que transmite la ilusión por viajar. «Conocer mundo es lo que más feliz me hace», reconoce.

Zuriñe Aspiunza, la modelo bilbaina desnuda para Playboy

La bilbaína asegura que su experiencia como modelo es «una montaña rusa». «Conoces a muchísima gente, visitas diferentes lugares… Pero también recibes muchos ‘noes’. Hacemos muchísimos castings, y de cada cien, en noventa y nueve te dicen que no. Hay que aprender a vivir con ello», explica. Zuriñe se define como una persona fuerte y constante, y esos dos rasgos le han ayudado a seguir trabajando cada día con ilusión, con ganas y con determinación. «Soy fuerte mentalmente y nunca me hundo, por eso sigo en este mundo. No es fácil, pero siempre pienso que si no es hoy, será mañana», admite optimista.

La mayoría de los trabajos que ha realizado han sido de fotografía. Delante de la cámara, ha encontrado su vía de expresión. «Ha sido capaz de sacar lo mejor de mí. No sé expresar del todo bien todo lo que tengo dentro, y cuando me sacan fotos lo consigo, cambio el ‘chip’. Resulta fácil trabajar conmigo: me divierto, hago el tonto…», ríe.

«En la pasarela, me vengo arriba»
Trabajar entre focos, brillos y sobre plataformas puede resultar idílico, pero ser modelo también implica pasar mucho tiempo fuera de casa, lejos de la familia y los amigos. «La soledad siempre está ahí, pero lo llevo muy bien, porque me fui a vivir sola con dieciocho años y sé lo que es. Tengo pareja, y a veces pasamos un mes entero sin vernos. En esos momentos, sí que lo paso un poco mal», confiesa. Por eso, cuando Zuriñe tiene tiempo libre, aprovecha para hacer aquellos planes que no puede realizar durante su rutina: ir a la playa, dar un paseo con su perro Floki, al que cuidan sus padres cuando ella no está; y disfrutar de una película en casa con su pareja. «Lo extraño mucho cuando vivo fuera», reconoce.

Su trabajo requiere cuidarse, pero Zuriñe no sigue ninguna dieta concreta. «Como de todo, sin excesos, y voy al gimnasio. Antes hacía mucho pilates, me encantaba. Ahora realizo rutinas por mi cuenta, intento hacer cardio y alguna pesa», dice. También cuida el descanso. Le encanta disfrutar de la calma y la paz en su casa: «El cuerpo y la mente tienen que desconectar». La reconocida modelo Gisele Bündchen es su referente. «No he tenido la suerte de coincidir con ella, pero la admiro como modelo y como mujer», cuenta.

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La bilbaína considera que el mundo de la moda es muy enriquecedor, pero también muy duro. «Son muchas horas de trabajo, y en los minutos previos a desfilar, siento muchísimos nervios, me tiembla todo el cuerpo. Pero en cuanto piso la pasarela, me vengo arriba y disfruto del momento; siempre merece la pena», asegura. En cuanto a su estilo, se considera una persona sencilla, siempre va en zapatillas y no le gustan mucho los estampados. «En el trabajo ya me ponen demasiadas cosas», ríe.

«Disfruto mucho de la vida», dice esta mujer «fuerte, divertida y alegre». En lo profesional, tiene ilusión por comenzar nuevos proyectos, entre ellos, crear su propia marca de lencería y de bikinis, pero de momento, la idea está «cocinándose». Uno de sus sueños ya se ha cumplido, sin embargo, ya tiene nuevas aspiraciones. Le encantaría desfilar en la Fashion Week de Nueva York y confía en conseguirlo. Convivir tanto tiempo con compañeras y profesionales del mundo de la moda, también le ha servido para escuchar confesiones y consejos en el ‘backstage’, de esos que dejan huella. La bilbaína recuerda una frase que le dijeron y que defiende como un mantra: «Hay que estar por encima de lo que piense y diga la gente. Lo importante son las ganas y la ilusión, siempre».

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