desnudo de Gwyneth Paltrow en Marty

El breve desnudo de Gwyneth Paltrow en Marty Supreme: un regreso magistral y metatextual

En la nueva película de Josh Safdie, Marty Supreme, asistimos a un instante que se percibe casi litúrgico: el regreso de una leyenda. Kay Stone, estrella ficticia del Hollywood de mediados del siglo XX, apartada voluntariamente del foco mediático, vuelve a subir a un escenario bajo una lluvia de aplausos. Pero la verdadera epifanía no está sólo en la ficción: quien encarna a Kay es Gwyneth Paltrow, una actriz que llevaba años orbitando más cerca del universo empresarial de Goop que de los platós. Su reaparición no es anecdótica; es un recordatorio fulminante de su magnetismo intacto y de esa rara capacidad para ocultar una intensidad volcánica bajo una superficie de calma marmórea.

Captura-de-pantalla-11-fotor-20260106193611 El breve desnudo de Gwyneth Paltrow en Marty Supreme: un regreso magistral y metatextual

Paltrow nunca disimuló su relación ambigua con la interpretación tras la maternidad, ni su deseo de redefinirse fuera de los márgenes tradicionales de la industria. Esa distancia, hoy lo comprendemos, no fue una retirada sino una decantación. En Marty Supreme, la actriz parece haber acumulado silencios, experiencia y mirada para ofrecer una composición de una elegancia apabullante. La intensidad que ya asomaba en The Royal Tenenbaums o en Shakespeare in Love —el título que le otorgó el Oscar— reaparece ahora depurada, consciente, atravesada por el tiempo. Kay Stone conoce las decepciones de Hollywood, sabe qué partes de sí misma deben permanecer a resguardo, y Paltrow maneja ese equilibrio con una precisión que sólo concede la vida vivida.

El contraste perfecto con Timothée Chalamet

El guion parece escrito con plena conciencia de las virtudes de su protagonista. Frente a la contención glacial y secretamente anhelante de Kay Stone, emerge el Marty Mauser de Timothée Chalamet: un vendaval de ambición, carisma y exceso, volcado en su carrera de tenista de mesa como si el mundo terminara en cada punto. Si el personaje de Chalamet parece negarse a cualquier vida interior que no sea espectáculo, el de Paltrow es todo subtexto, capas y silencios. En ese choque de energías —fuego juvenil contra hielo experimentado— la película alcanza su temperatura más alta.

paltrow-sylvia_772217_infobox-5fcfbcb8_featured El breve desnudo de Gwyneth Paltrow en Marty Supreme: un regreso magistral y metatextual

Cuando Paltrow permite que la emoción aflore, aunque sea por una grieta mínima, el efecto es devastador. El espectador se rinde no al estallido, sino a la contención previa. Tras años de “desvinculación consciente” del engranaje cinematográfico, la actriz demuestra que su talento para el ocultamiento y la revelación permanece afilado como siempre. Marty Supreme no es sólo un relato sobre ambición y competición: es la constatación de que Gwyneth Paltrow sigue siendo una fuerza interpretativa mayor, capaz de dominar la pantalla con un gesto leve, una pausa exacta, una mirada que lo dice todo.

Un regreso que no busca reivindicación, sino algo más elegante y raro: la confirmación silenciosa de que nunca se fue del todo.

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