Gabriela Andrada desnuda Pídeme lo que quieras, Minerva Piquero + 50 Sombras
Gabriela Andrada desnuda Pídeme lo que quieras
- “Crime 101” (2026): un atraco con alma de remake moderno
Trazado del guion y su atmósfera La película dirigida por Bart Layton adapta la novela corta homónima de Don Winslow, publicada dentro de la antología Broken. Estamos ante una historia de sofisticados robos de joyas a lo largo de la costa pacífica —o, más concretamente, a lo largo de la emblemática autopista 101— que combina el artificio… Lee más: “Crime 101” (2026): un atraco con alma de remake moderno - Senso o la belleza trágica del encuadre: Visconti y el arte de mirar
Hay películas que no se consumen: se contemplan. Senso (1954) pertenece a esa estirpe cada vez más rara, casi extinta, de obras que exigen del espectador algo hoy considerado subversivo: tiempo, atención y una cierta disposición al silencio interior. Luchino Visconti no filma para sacudir, sino para revelar; no busca el golpe de efecto, sino… Lee más: Senso o la belleza trágica del encuadre: Visconti y el arte de mirar - Emily Feld desnuda: la serenidad de lo efímero en una mirada que embriaga al tiempo
Emily Feld desnuda Emily Feld: la serenidad de lo efímero en una mirada que embriaga al tiempo En la vasta amplitud de las redes sociales, donde cada imagen parece perderse en el oleaje del anonimato, Emily Feld emerge como un espíritu que encapsula la esencia del instante. Su presencia no solo se limita a lo… Lee más: Emily Feld desnuda: la serenidad de lo efímero en una mirada que embriaga al tiempo - El arte de gustar a todos: una lección de Spielberg contra el prejuicio del cine de masas
Hay una idea que recorre la historia del cine como un rumor incómodo, casi vergonzante: que gustar al público es fácil, que emocionar a millones es un truco menor, un atajo comercial, una concesión al paladar simple de la multitud. Frente a esa sospecha, Steven Spielberg lleva medio siglo levantando una filmografía que funciona como… Lee más: El arte de gustar a todos: una lección de Spielberg contra el prejuicio del cine de masas - Tini stoessel desnuda como renacimiento de una femme fatale argentina
Tini stoessel: el renacimiento de una femme fatale argentina Olvídate de la imagen de la estrella pop adolescente que pedía permiso para brillar. En este 2026, Tini stoessel ha completado su metamorfosis, dejando atrás las etiquetas para consolidarse como un icono de sensualidad cruda, elegancia urbana y un atrevimiento que corta la respiración. Ya no… Lee más: Tini stoessel desnuda como renacimiento de una femme fatale argentina

En un panorama cinematográfico a menudo dominado por propuestas comprometidas y reflexivas, Pídeme lo que quieras se presenta como una obra que reivindica el placer lúdico y estético, un cine que apela al goce inmediato y sin mayores pretensiones ideológicas. Esta adaptación de la exitosa novela de Megan Maxwell, con guion de Marina Martín Laguna, Ivy Hesh y Vivian Dakota, no busca otra cosa que encender los sentidos en la penumbra de la sala de cine, desplegando una narrativa que mezcla erotismo estilizado con una estructura propia del chick flick.







La película, dirigida por Lucía Alemany, evidencia su intención de abordar la sexualidad femenina desde un enfoque escapista y accesible, aunque sin renunciar del todo a la reflexión sobre los códigos contemporáneos de representación del deseo. Lejos de caer en el erotismo torpe y anacrónico de propuestas como Emmanuelle (2024), Alemany construye un relato que, si bien se enfrenta a las tensiones del contexto post-MeToo, conserva una vena provocadora, heredera de figuras literarias como Juliette del Marqués de Sade o Lulú de Almudena Grandes.
Aunque pueda ser tachada de ser la respuesta española a 50 sombras de Grey (2015), la película se distingue por su audacia y su cuidado formal, que la acercan más al refinamiento visual de David Hamilton, Zalman King o las producciones de Erika Lust. Alemany maneja los códigos del género con precisión, aunque a veces parezca demasiado contenida por las nuevas sensibilidades que obligan a esquivar constantemente las temidas «red flags».
En su esencia, Pídeme lo que quieras es un relato de exploración y deseo que encuentra en Gabriela Andrada su mejor aliada. La actriz brilla con una intensidad poco común, dotando a su personaje de una humanidad que trasciende los convencionalismos del género. Su interpretación, llena de matices, es el alma de una película que, bajo su apariencia ligera, alberga destellos de complejidad y honestidad emocional. Gabriela Andrada desnuda Pídeme lo que quieras
Es posible que la crítica desestime esta obra como un producto menor, pero su encanto reside precisamente en esa mezcla de provocación y frivolidad que desafía las expectativas. Como sucediera con Melissa P. (2005) de Luca Guadagnino, Pídeme lo que quieras se erige como un testimonio de la capacidad del cine para explorar los límites del deseo con mirada estética y desinhibida. ¿Será este el camino que consolide a Alemany como una autora de mayor calado? Solo el tiempo lo dirá, pero mientras tanto, esta película cumple con creces su objetivo: entretener, seducir y, por qué no, incomodar.








