Joy Beune desnuda como la campeona que desafió el hielo y la portada

La campeona mundial que conquistó las pistas ahora también ha conquistado los quioscos. Joy Beune, una de las grandes figuras del patinaje neerlandés, sorprendió al público al protagonizar la portada navideña de Playboy, generando un fenómeno editorial sin precedentes en los Países Bajos.

Beune, campeona del mundo en persecución por equipos (5.000 metros) y referente nacional en 1.500 metros, ya brillaba sobre el hielo con disciplina férrea y ambición deportiva. Con más de 300.000 seguidores en redes sociales, decidió dar un paso audaz fuera de su entorno competitivo y posar desnuda en una producción elegante y cuidadosamente controlada. En las imágenes difundidas, aparece cubriéndose con guantes y patines, en un guiño estético que funde identidad deportiva y atrevimiento artístico.

El impacto fue inmediato: la demanda superó todas las previsiones y la revista tuvo que reimprimirse por primera vez en el país. El editor jefe, Niek Stolker, reconoció que en más de una década publicando la revista nunca había vivido algo semejante. Las ventas del número navideño, cuyo precio ascendía a 12,99 euros frente a los habituales 8,99, superaron incluso a la histórica edición número 500.

Lo que más sorprendió a la propia deportista fue la reacción del público. “Esperaba muchas críticas”, confesó, “pero solo he recibido comentarios positivos y palabras que lo consideran increíblemente valiente”. Lejos de la polémica estridente, la respuesta fue mayoritariamente favorable, consolidando la portada como uno de los mayores éxitos comerciales del año.

Desde 2019, su pareja, el también patinador Kjeld Nuis, la animó a aceptar la propuesta, viéndola como una oportunidad única. Para Beune, la decisión estuvo vinculada también a una reflexión sobre su propio cuerpo: fruto de años de entrenamiento riguroso, disciplina y constancia. “Estoy increíblemente orgullosa del cuerpo que tengo ahora”, declaró, subrayando que ese físico es consecuencia directa de su exigencia profesional.

La atleta también compartió una evolución personal importante. En el pasado, admitió haberse comparado con otras patinadoras, cuestionando su peso y su complexión. Hoy reivindica una relación más sana con la alimentación y el rendimiento: para competir mejor hay que nutrirse mejor. La ligereza extrema, comprendió, no es sinónimo de excelencia.

Más allá del impacto económico —que reconoce como un extra bienvenido, aunque no necesario— Beune explicó que su intención era dar visibilidad al patinaje y mostrarlo como un deporte moderno y atractivo. Para ella, lejos de ser una disciplina anticuada, es “lo más hermoso que existe”. La sesión, insiste, aspira a ser inspiradora.

La producción respetó plenamente sus límites: aceptó mostrar el torso, pero estableció con claridad aquello que no deseaba exhibir. Incluso abordó el tema con naturalidad en su entorno familiar, demostrando que la decisión fue consciente y libre.

Ahora, Joy Beune podría convertirse en la protagonista de una de las ediciones más vendidas en la historia de Playboy en los Países Bajos, acercándose a cifras legendarias que en el pasado alcanzaron otras figuras mediáticas. Ella lo toma con humor, pero también con una serenidad que revela madurez: no compite por récords editoriales, aunque reconoce que sería “muy agradable”.

Entre el filo del hielo y el brillo del papel satinado, Joy Beune ha demostrado que la identidad deportiva y la autoafirmación pueden convivir sin contradicción. Y que, a veces, la verdadera revolución no consiste en desnudarse, sino en decidir hacerlo por voluntad propia.

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