El arte de la armonía oculta: la presentación de Nintendo Switch 2 y su sutil maestría cromática
En un mundo donde la comunicación visual se ha convertido en un arte por derecho propio, Nintendo demostró una vez más su maestría en los detalles con la presentación de la Nintendo Switch 2. Más allá del despliegue tecnológico y el esperado anuncio de nuevos títulos, la compañía japonesa llevó la sutileza cromática a un nivel insospechado: los tres presentadores de la ceremonia, sin que muchos lo notaran, vestían una paleta de colores que reflejaba con exactitud la identidad visual de la nueva consola.
El azul, el negro y el salmón, tonos oficiales de la Nintendo Switch 2, no solo aparecieron en los gráficos promocionales y en la interfaz de la consola, sino que fueron cuidadosamente integrados en la vestimenta de los anfitriones. Cada uno de ellos, con discreción casi imperceptible, encarnaba una pieza del rompecabezas visual que Nintendo quería comunicar al público. Esta atención al detalle no es casualidad: la compañía siempre ha sido conocida por su meticulosa estética, en la que nada queda librado al azar.
El color, en este caso, no solo funcionó como una elección estética, sino como un mensaje subliminal. La psicología cromática nos dice que el azul representa confianza y estabilidad, el negro remite a la sofisticación y la elegancia, mientras que el salmón añade un toque de calidez y cercanía. Juntos, estos colores no solo configuran la identidad de la Switch 2, sino que transmiten, a un nivel inconsciente, los valores que la marca quiere asociar con su nuevo producto.
Lo más sorprendente de esta estrategia es su discreción. Mientras en la industria del videojuego es común ver anuncios cargados de efectos espectaculares y presentadores con atuendos llamativos, Nintendo optó por una elegancia velada, por un mensaje que se desliza suavemente en la percepción del espectador sin imponerse de manera evidente. Un recordatorio de que la verdadera sofisticación no está en lo ostentoso, sino en lo imperceptible.