Spartacus House of Asher y los desnudos de Tenika Davis, Ivana Baquero, Jamaica Vaughan, Eden Hart, India Shaw-Smith







Hay puertas que nunca esperas que se abran en una serie… hasta que la abren. Y Spartacus: House of Ashur ha decidido empezar su nueva era atravesando el mismísimo Inframundo. Literal. Un giro sobrenatural que ha dejado a más de uno soltando el cuenco de vino como si fuera una granada romana.
Pero, ¿Qué significa realmente este arranque lleno de dioses, destinos y segundas oportunidades? ¿Y cómo afecta al futuro de Spartacus: House of Ashur dentro de su nueva línea temporal? Vamos a meternos en harina, que esta historia tiene más capas que una túnica imperial.
Un inicio sobrenatural para un personaje condenadamente terrenal en Spartacus: House of Ashur
El estreno de Spartacus: House of Ashur en Starz ha confirmado lo que muchos sospechábamos: Steven S. DeKnight no volvió a la franquicia para jugar sobre seguro. De hecho, el primer episodio arranca con un “¿y si…?” tan bestia que parece sacado de una fiesta de guionistas con barra libre.
Ashur, interpretado otra vez por Nick E. Tarabay, es arrancado de la muerte justo después de caer en la serie original. Ni juicio final ni música dramática: directamente al Inframundo, donde una versión muy creativa del destino decide enviarlo a otra línea temporal. Una donde no muere y, encima, logra matar a Spartacus. Sí, como lo lees: en Spartacus: House of Ashur, el héroe que todos conocíamos está muerto antes siquiera de aparecer en pantalla.
Tenika Davis, Graham McTavish, Jordi Webber, Jamaica Vaughan, Ivana Baquero, Claudia Black, India Shaw-Smith, Jackson Gallagher, Jaime Slater, Leigh Gill, Lucy Lawless, Simon Arblaster, Joel Abadal, Evander Brown y Cameron Rhodes.
PRIMER DESNUDO DE IVANA BAQUERO EN SPARTACUS:


La arena volverá a teñirse de sangre en el universo Spartacus
Esta nueva serie cambia bastantes elementos de la historia original de Ashur para adaptarlo a esta versión alternativa. Esta es la sinopsis:
«Bienvenidos a La Casa de Ashur. Ya no es un esclavo, Ashur se ha abierto camino hasta el poder, siendo dueño del mismo ludus que una vez lo controló. Pero gobernar a un grupo de gladiadores despiadados es un juego de niños comparado con sobrevivir en el salvaje mundo de la política romana: un juego despiadado donde la traición no es un pecado, sino una moneda de cambio.
Desafía la tradición al liberar a Aquilia, una gladiadora feroz y poderosa, ansiosa por demostrar su valía en un mundo de hombres. Juntos, dan inicio a un nuevo tipo de espectáculo que escandaliza, perturba y ofende a la élite con cada gota de sangre».




Spartacus: House of Ashur, o el espejismo de una grandeza televisiva que nunca termina de llegar
Doce años después de que el polvo romano se asentara sobre la última batalla de Spartacus, la crítica vuelve a entonar cánticos de gloria ante Spartacus: House of Ashur. Pero, en realidad, lo que vibra bajo esa superficie de alabanzas no es una resurrección épica, sino un fenómeno muy propio de nuestra época: la necesidad casi compulsiva de proclamar que las series poseen un fulgor fílmico que rara vez alcanzan. Dedicamos titulares a la ilusión, no a la sustancia; al gesto grandilocuente, no al pulso cinematográfico.




La nueva serie se presenta como secuela y spin-off simultáneamente, un doble juego temporal que bebe más del artificio industrial que de una voluntad artística. En esta línea alternativa, Ashur —de nuevo encarnado por Nick E. Tarabay— sobrevive para perseguir una venganza que se antoja más mecánica que visceral, más de guionistas buscando extender la marca que de autores con algo nuevo que decir.

Se repite la promesa del lujo visual, ese carmín digital tan propio de la televisión contemporánea, que sueña con parecer cine pero acaba atrapado en un refinamiento de videoclip histórico. La crítica, fascinada por el simple regreso de un universo conocido, se precipita ante Rotten Tomatoes como un oráculo, olvidando que una nota perfecta con apenas seis reseñas no es revelación, sino espejismo. Un 100 % que reluce en titulares, sí, pero sin la densidad emocional ni la rugosidad formal que distinguirían una auténtica obra cinematográfica.

Se insiste en que la Roma de Steven S. DeKnight “sigue siendo rica y atractiva”. Pero lo que antes tenía fuerza de carne y arena ahora tiene un barniz de producción eficiente, nítida, algo aséptica: esa estética plana, casi anodina, que se ha convertido en la lengua franca de las plataformas. Y en esa suavidad digital se pierde la violencia de lo real, la sensación de sudor, polvo y piedra que el cine, incluso en sus excesos, sabe transmitir con otro peso y otra textura.

El elenco —con nombres que regresan y otros que debutan— funciona como un desfile bien coreografiado, pero difícilmente logra que el espectador olvide que está viendo televisión: ritmo acelerado, montaje ansioso, encuadres que no arriesgan. Todo muy competente, sí, pero sin la electricidad indómita de la imagen cinematográfica.
Mientras esperamos su llegada a España, STARZ ya promete nuevas temporadas y más ramificaciones. La máquina serial continúa su expansión infinita, como si la multiplicación garantizara profundidad. Y quizá ahí reside el verdadero diagnóstico: House of Ashur no rivaliza con la serie original por grandeza fílmica, sino porque ambas pertenecen a un mismo modelo de entretenimiento que confunde intensidad con calidad, acumulación con visión, y la fidelidad del fan con la excelencia artística.
La crítica podrá seguir levantando la copa, pero la arena del coliseo televisivo es menos noble de lo que se nos quiere hacer creer. Y entre tanto aullido de victoria, la verdadera Roma —la del rigor estético, la del pulso físico, la del cine que corta la respiración— permanece lejos, muy lejos del campo de batalla.
Spartacus House of Asher y los desnudos de Tenika Davis y Ivana Baquero
El universo de Spartacus abre de nuevo la arena. Starz ha confirmado que el esperado spin-off Spartacus: House of Asher llegará a Estados Unidos el próximo 5 de diciembre y lo hace acompañado de un primer vistazo en imágenes oficiales. Por ahora, en España no hay plataforma confirmada para su estreno.

La serie parte de un arriesgado ¿qué habría ocurrido si Ashur, el traicionero gladiador interpretado por Nick E. Tarabay, hubiera sobrevivido y recibido como recompensa el control del mismo ludus que lo vio encadenado? La ficción plantea un Roma alternativa donde Ashur ya no es esclavo, sino dueño de su propia escuela de gladiadores, y debe navegar no solo las luchas en la arena, sino también la selva implacable de la política romana.

La sinopsis oficial lo resume con crudeza: “Dirigir gladiadores sin escrúpulos es un juego de niños comparado con sobrevivir en un mundo donde la traición no es pecado, sino moneda de cambio”. Y en ese tablero aparece Achillia (Tenika Davis), una gladiadora feroz y determinada a demostrar su valía en un escenario dominado por hombres. Su alianza con Ashur promete incendiar a la élite romana con cada espectáculo de sangre y acero.

El reparto se completa con una sorpresa para el público español: Ivana Baquero desnuda, recordada por El laberinto del fauno y recientemente aplaudida en La viuda negra (2025). En House of Asher encarna a Messia, una esclava al cuidado del nuevo señor del ludus, atrapada entre la lealtad y la supervivencia.
Con esta propuesta, Starz apuesta por revitalizar un universo que ya había cerrado su ciclo natural, pero que regresa desde un ángulo inesperado: el de un villano convertido en protagonista. Sangre, traiciones y política romana vuelven a entrelazarse en una saga que promete tanto espectáculo como polémica.



