In the Grey: Guy Ritchie vuelve al thriller de mercenarios con Henry Cavill y Jake Gyllenhaal
El director británico Guy Ritchie acaba de presentar el primer avance de su nuevo thriller de acción, In the Grey, una producción que vuelve a sumergirse en ese universo de mercenarios carismáticos, golpes imposibles y diálogos afilados que tan bien conoce el cineasta.
Tras el entusiasmo generado por su reciente serie El joven Sherlock, Ritchie regresa ahora a la gran pantalla con una historia de operaciones encubiertas protagonizada por Henry Cavill y Jake Gyllenhaal, dos intérpretes cuya presencia física y temperamento cinematográfico parecen diseñados para moverse con soltura en este tipo de relatos de acción viril y camaradería peligrosa.
El guion está firmado por el propio Ritchie junto a Paul Tamasy y Eric Johnson, nombres asociados a thrillers de tono musculoso y narrativas donde la tensión se articula tanto en la estrategia militar como en los giros dramáticos.
Un golpe imposible que se transforma en guerra
La historia gira en torno a Bronco (Gyllenhaal) y Sid (Cavill), miembros de un equipo clandestino de operaciones especiales que vive permanentemente en los márgenes del poder internacional. Son hombres acostumbrados a actuar en la sombra, a manejar tanto la diplomacia oscura como el lenguaje mucho más directo de las armas automáticas y los explosivos.
La misión que los reúne parece, en principio, un golpe de alto riesgo: recuperar una fortuna multimillonaria robada por un déspota brutal. Pero lo que debía ser una operación quirúrgica termina desmoronándose, dejando al equipo atrapado tras las líneas enemigas. A partir de ese momento, el relato se convierte en una guerra de inteligencia, engaños y pura supervivencia.
El tráiler deja entrever persecuciones violentas, estrategias improvisadas y ese tono ligeramente irónico que Ritchie acostumbra a imprimir a sus historias de criminales elegantes y soldados con lengua afilada.
El estilo Ritchie… y sus propios límites
Sin embargo, también se percibe en el avance uno de los rasgos más reconocibles —y quizá más discutibles— del cine del director británico: esa galería de personajes chulescos que parecen moverse por el mundo con una mezcla de prepotencia, ingenio y seguridad casi caricaturesca.
Ese tono, que en su día resultaba refrescante en obras como Lock, Stock and Two Smoking Barrels o Snatch, ha terminado por convertirse en una marca estilística tan insistente que empieza a generar una cierta fatiga narrativa.
Los protagonistas hablan siempre con la misma ironía insolente, reaccionan con idéntica confianza ante cualquier peligro y exhiben una actitud fanfarrona que, en ocasiones, roza lo cómico incluso en situaciones que deberían transmitir auténtico riesgo.
El problema no es tanto la presencia de ese humor sardónico —que forma parte del ADN del director— sino su repetición mecánica. Cuando todos los personajes parecen saber que son los más listos de la sala, el drama pierde gravedad. Y cuando la tensión desaparece, también se resiente la complicidad emocional del espectador.
Así, lo que en otros tiempos funcionaba como un estimulante tono de aventura criminal puede terminar restando densidad a unos personajes que, pese al carisma de actores como Cavill o Gyllenhaal, corren el riesgo de quedar reducidos a variaciones de un mismo arquetipo ritchiano: el tipo duro que nunca pierde la sonrisa ni siquiera cuando el mundo estalla a su alrededor.
Habrá que esperar al estreno de In the Grey para comprobar si Ritchie logra revitalizar ese estilo que lo convirtió en uno de los cineastas más singulares del thriller moderno… o si, por el contrario, vuelve a girar sobre las mismas bromas, la misma chulería y el mismo juego de espejos que, con el paso de los años, comienza a resultar demasiado familiar.
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