La Ibiza desnuda: discotecas desinhibidas en la década de 1980
La Ibiza desnuda
Ibiza al desnudo: discotecas desinhibidas en la década de 1980 (NSFW)
Una cápsula del tiempo de la sensualidad, la luz del sol y la euforia ibicenca
«La felicidad no es eterna. Éramos felices y no lo sabíamos.»
– Alex Maspon sobre Ibiza en la década de 1980

El esplendor hedonista de Ibiza en los 80
En una era dominada por debates polarizados, el pensamiento gregario, el fundamentalismo religioso y la rigidez social, las fotografías de Oriol Maspons sobre la Ibiza de los años 80 emergen como un testimonio visual de una libertad que hoy parece cada vez más lejana. Sus instantáneas nos devuelven a una época en la que el calor abrasador de la playa se transformaba en un frenesí nocturno en las pistas de baile de legendarias discotecas como Pacha, Ku y Amnesia. Bajo la influencia del sol y el salitre, las melenas eran esculpidas y aclaradas con «Sun In»; la piel, bronceada y perfumada con Ambre Solaire. En este paraíso hedonista, los G-strings se convertían en una prenda indispensable, tanto para hombres como para mujeres, en una celebración de la sensualidad sin tabúes.

Oriol Maspons: un testigo privilegiado de la metamorfosis ibicenca
Reconocido por su labor en el fotoperiodismo, el retrato, la moda y la publicidad en las décadas de 1950 y 1960, Oriol Maspons encontró en Ibiza un escenario de inspiración personal. Desde finales de los años 60 hasta los 80, la isla se convirtió en su refugio veraniego, donde capturó con su cámara la transformación de un enclave bohemio en el epicentro de la cultura del ocio y la transgresión. Su mirada, a la vez lúdirica y perspicaz, revela cómo, tras la caída del franquismo, Ibiza se convirtió en el último bastión de la libertad, donde la desnudez, la sexualidad y la expresión individual alcanzaban nuevas cotas de espontaneidad.

La noche ibicenca: de la excentricidad a la leyenda
La diversidad de los ambientes nocturnos ibicencos quedó inmortalizada en sus icónicas imágenes. En el Ku, que más tarde se convertiría en Privilege, las noches temáticas como la «Noche del Astronauta» eran un delirio de creatividad y excesos. En Amnesia, la pista de baile al aire libre se convertía en una catedral de la electrónica, donde el amanecer marcaba el éxtasis de una generación en busca de experiencias trascendentales. Mientras tanto, en la terraza de Pacha, entre ritmos funk, disco y house, se forjaban encuentros efímeros pero inolvidables, bajo la complicidad de la brisa nocturna y la luz de la luna.

La esencia de la isla: entre la tradición y la modernidad
Pero Ibiza no era solo sinónimo de noches de desenfreno. Maspons también capturó con su lente los contrastes de la isla: las ancianas vestidas de negro, sentadas en bancos de piedra en Vara de Rey, testigos silenciosas de un mundo que se transformaba ante sus ojos; los chiringuitos playeros de Ses Salines y Sa Trinxa, donde la vida transcurría entre copas de sangría y ritmos tropicales. Era el encuentro entre la vieja y la nueva Ibiza, donde lo ancestral se fundía con lo moderno en una armonía insólita.

Un éxtasis que quedó en la memoria
Las fotografías de Maspons nos permiten redescubrir aquella Ibiza en su apogeo, antes de que el turismo masivo y las regulaciones transformaran su espíritu. La espontaneidad y la pasión que emanan de sus imágenes nos recuerdan que hubo un tiempo en el que la isla fue un santuario para los inconformistas, los bohemios y los buscadores de placer. Un lugar donde la felicidad no se planeaba, simplemente se vivía. La Ibiza desnuda

