Sabrina Carpenter, Margaret Qualley, y Madelyn Cline y sus culos en el videoclip ‘House Tour’
Sabrina Carpenter: el refugio de una estrella pop entre el terciopelo y la vanguardia
En un 2026 donde su ascenso al trono del pop ya es un hecho consumado, Sabrina Carpenter ha decidido abrir las puertas de su hogar, revelando un espacio que es tanto un manifiesto estético como un santuario personal. Tras un año de giras mundiales y récords de ventas, la artista ha permitido una mirada íntima a su residencia, una propiedad que captura a la perfección esa dualidad que la define: una mezcla de ingenio pícaro, feminidad clásica y un toque de excentricidad contemporánea.
Una estética de «coquette» sofisticada
Lejos de la frialdad minimalista que suele plagar las casas de las celebridades de Hollywood, el hogar de Sabrina es una explosión de texturas y personalidad. Al cruzar el umbral, queda claro que no estamos ante una casa diseñada por un algoritmo, sino por alguien con un profundo aprecio por la historia visual.
- El salón de los espejos: La estancia principal está dominada por espejos de marcos dorados y formas orgánicas, que reflejan la luz natural y crean un juego de profundidades casi cinematográfico.
- La paleta de colores: Aunque los tonos crema y rosa palo son la base, la cantante ha introducido contrastes en verde bosque y borgoña, aportando una madurez visual que equilibra los detalles más dulces del decorado.
- Mobiliario curado: Se percibe una obsesión por el diseño de mediados de siglo mezclado con piezas de estilo rococó modernizado, creando una atmósfera que ella misma describe como «un sueño febril de finales de los sesenta».
El santuario creativo: donde nace el sonido
Uno de los puntos más fascinantes del recorrido es, sin duda, su estudio de grabación casero. Aquí, la tecnología de punta convive con la calidez del hogar. Las paredes están revestidas de paneles acústicos forrados en seda color champán, y en el centro, un piano de cola blanco se erige como el corazón de la habitación.








Es en este espacio donde Sabrina ha compuesto gran parte de sus últimos éxitos. El estudio no se siente como un lugar de trabajo frío, sino como un rincón de confesiones, adornado con velas aromáticas y estanterías llenas de literatura clásica y ediciones raras de vinilos. Es el rincón donde la «Short n’ Sweet» se permite ser introspectiva.
Detalles que cuentan una historia
Lo que realmente hace que este house tour se sienta orgánico es la presencia de objetos personales que escapan a la perfección del diseño de interiores. Hay una sección dedicada exclusivamente a sus plataformas icónicas, dispuestas casi como obras de arte en una vitrina retroiluminada.
En el dormitorio, la cama es una estructura imponente con dosel, pero sobre la mesilla de noche descansan libros de poesía manoseados y notas escritas a mano. La cocina, por su parte, rompe con la solemnidad del resto de la casa; es un espacio vibrante con azulejos artesanales y una impresionante colección de cristalería de colores, lista para recibir a amigos y colaboradores en cenas que, según cuentan los allegados, suelen terminar con sesiones improvisadas de karaoke.
El jardín secreto
El exterior de la casa funciona como un pulmón verde en medio del ajetreo de Los Ángeles. Inspirado en los jardines ingleses pero adaptado al clima californiano, el patio trasero cuenta con una piscina de bordes suaves y una zona de fogata rodeada de lavanda y jazmines. Es el lugar donde la artista busca el silencio necesario para procesar el ruido de la fama mundial.
Este recorrido por la casa de Sabrina Carpenter nos muestra a una mujer que entiende el valor de la belleza, no como una fachada, sino como un refugio. Su hogar es, en última instancia, el reflejo de su propia carrera: una construcción meticulosa, llena de detalles inteligentes, y sobre todo, profundamente auténtica.



