Starfighter promete épica real: Ryan Gosling entre olas, suciedad y un Star Wars con alma de celuloide
Shawn Levy y Starfighter: custodiar lo sagrado sin mirar atrás
Shawn Levy lo dejó claro cuando aún flotaban las dudas, esas que en Star Wars nunca son inocentes: Starfighter no renuncia a lo esencial. No lo diluye, no lo esconde, no lo moderniza hasta hacerlo irreconocible. Y entre esos elementos sagrados —más ritual que objeto— está el sable de luz. Habrá sables. Habrá destello. Habrá ese chasquido eléctrico que, desde hace casi medio siglo, funciona como contraseña emocional del espectador.
La nueva Star Wars que prepara Levy se ha presentado desde el principio como un regreso al cine con músculo industrial y estrella central: Ryan Gosling al frente, un relato situado aproximadamente cinco años después de El ascenso de Skywalker y una decisión estratégica que marca el tono de todo el proyecto: personaje nuevo, época post-secuela y una historia concebida para caminar sola, sin muletas nostálgicas ni dependencia directa del árbol genealógico Skywalker. Autonomía, sí, pero no amnesia.
La pregunta, inevitable, flotaba en el ambiente como una amenaza infantil pero poderosa: “¿y los sables de luz?”. Levy cortó de raíz cualquier conato de herejía. No solo estarán presentes, sino que su aparición será significativa. Porque el sable no es un accesorio: es un tótem, un eje simbólico que atraviesa la saga incluso cuando esta se disfraza de western, de cine bélico o de aventura pulp. Star Wars puede cambiar de piel, pero nunca de lengua.
El sable como tótem y el episodio Cruise
La confirmación vino acompañada de una anécdota que parece escrita por un publicista con exceso de imaginación… hasta que se repite en varias fuentes. Tom Cruise visitó el set y acabó rodando, cámara en mano, parte de una secuencia de duelo con sables de luz. Levy lo describe como un momento casi absurdo: barro, agua, Cruise empapado hasta los tobillos y una energía tan física como improvisada. El material, según el director, acabará formando parte del montaje final, sin que ello implique cameo alguno. Un gesto fantasma, un testimonio invisible, casi un mito de rodaje destinado a alimentar la liturgia del proyecto.
Por dentro, Starfighter ya respira a película-evento. El guion corre a cargo de Jonathan Tropper, colaborador habitual de Levy, y el rodaje se dio por concluido en diciembre de 2025. Esa fase intermedia en la que todo es secreto… salvo aquello que conviene filtrar para mantener viva la llama.
Reparto, tono y la fecha que manda
El reparto acompaña con inteligencia esa voluntad de ruptura controlada. Al magnetismo de Gosling se suman nombres como Mia Goth, Matt Smith, Amy Adams o Aaron Pierre, un conjunto que no apela directamente a la nostalgia, sino a la mezcla de registros, géneros y energías contemporáneas. Lucasfilm parece decidida a que la era posterior al Episodio IX suene a presente, no a eco.
La fecha a subrayar en el calendario es el 28 de mayo de 2027. Hasta entonces, lo que Levy está construyendo es algo más que una película: una declaración de principios. Starfighter promete avanzar hacia territorios poco explorados del canon cinematográfico sin traicionar aquello que convirtió a Star Wars en un lenguaje universal. Nuevo camino, sí. Pero con el ADN intacto. Y con ese destello azul o rojo que, para bien o para mal, sigue siendo el latido más reconocible de la galaxia.
Así luce Ryan Gosling en la nueva imagen de Star Wars: Starfighter, un film que se rueda en las aguas del Mediterráneo y que promete devolver a la saga la sensación de aventura cinematográfica que muchos echaban de menos. La fotografía, compartida por su director Shawn Levy, muestra a Gosling junto a la joven estrella Flynn Gray, ambos en medio del mar, sin rastros de la fría pantalla verde ni de fondos digitales generados por ordenador. El mar es real, tangible, y se agradece: sus reflejos, su oleaje y su textura aportan una fisicidad que el CGI pocas veces alcanza.
Otro detalle digno de celebración es el aspecto de la ropa de los protagonistas: sucia, gastada, marcada por la sal y el viaje, evitando así la estética de cosplay limpio y plastificado que en ocasiones ha lastrado al género. La presencia de Flynn Gray, además, es una seña reconocible de Levy, un director que siempre imprime frescura al combinar figuras consagradas con rostros juveniles, abriendo así la puerta a un relato intergeneracional.

La expectativa es alta, sobre todo después de que The Mandalorian & Grogu presentase un tráiler que, para muchos, parecía más un episodio extendido de televisión que un largometraje. Lo que se espera de Starfighter es justamente lo contrario: cine en estado puro, con peso visual, atmósfera propia y una textura fílmica que escape de la frialdad digital. La definición extrema y plana del streaming no debería tener cabida en una producción que busca inscribirse en la memoria como parte de la gran tradición cinematográfica de Star Wars.
Ambientada cinco años después de El ascenso de Skywalker, la película contará también con un reparto de lujo en el que figuran Matt Smith, Mia Goth, Aaron Pierre, Simon Bird, Jamael Westman, Daniel Ings y Amy Adams. Será, además, una obra independiente dentro del universo galáctico, sin la carga de constituir una trilogía, lo que da a Levy mayor libertad para construir un relato singular.
“Desde el día en que Kathy Kennedy me llamó y me invitó a desarrollar una aventura original en la galaxia de Star Wars, esta experiencia ha sido un sueño hecho realidad”, afirmó Levy en el comunicado inicial. Ese entusiasmo parece haber impregnado el rodaje, que busca devolver a la franquicia no solo espectáculo, sino también emoción física y cinematográfica.
El estreno de Star Wars: Starfighter está previsto para el 28 de mayo de 2027. Una fecha que ya se vislumbra como cita ineludible para los amantes de la saga y para quienes ansían que la gran pantalla vuelva a ofrecernos imágenes con cuerpo, aire y verdad.



