El coche fantástico 2026: cuando la inocencia conducía a 200 por hora | Ver y descargar torrent
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En 1982, el público y la televisión compartieron un pacto de ingenuidad luminosa: creer que unas luces rojas de neón podían ser la encarnación del futuro, y que un Pontiac negro, con la voz grave y paciente de un mayordomo británico, era capaz de pensar, sentir y salvar al mundo. Lo naif y el espectador inocente se dieron la mano en esa época en la que las fantasías extremas eran posibles y la tecnología aún era un mito brillante, no una rutina que cabe en cualquier bolsillo.

El Coche fantástico nació de esa alquimia. Un héroe de permanente impecable (David Hasselhoff), un coche que hablaba y un enemigo semanal que siempre parecía menos listo que la IA del Pontiac. Hoy, que todos los coches llevan GPS con voz de robot y que Siri o Alexa no se callan ni debajo del agua, la idea pierde su magia. El milagro se ha convertido en banalidad. La ingenuidad murió de sobredosis digital.
Por eso, cuando se anuncia que los creadores de Cobra Kai resucitarán la serie en forma de película, el anuncio sabe más a Playmobil que a celuloide. El mito ya no tiene neumáticos: es un juguete para la vitrina de la nostalgia, no una máquina lista para recorrer la autopista del presente. El Pontiac que una vez nos hizo soñar hoy corre el riesgo de parecer un psicólogo de baratillo disfrazado de blockbuster, un coche parlante que ya no sorprende ni a un niño con una tablet en la mano.

Lo que en 1982 era delirio de futuro hoy parece eco lejano, un guiño que solo brilla si se acepta con la inocencia de entonces. Y esa inocencia, como el neón de los viejos videoclubs, ya no existe. El regreso es posible, sí, pero lo que regresa no es la serie: es nuestra memoria infantil, el recuerdo de cuando lo imposible se movía delante del morro de un Pontiac que hablaba. Y quizá ese sea el único terreno donde El coche fantástico aún puede ser invencible.
