Dos mundos, dos culturas y una sola consola
La presentación de la Nintendo Switch 2 ha ofrecido un fascinante contraste cultural entre las maneras de comunicar y representar la identidad en Japón y Estados Unidos. En la primera presentación, realizada en Japón, Nintendo optó por una puesta en escena sobria y clásica: tres presentadores bien vestidos, de modales refinados y con un tono serio, centrados en los detalles técnicos y en la importancia del nuevo hardware. Esto reflejó la tradición japonesa de la formalidad y el respeto en los eventos corporativos, además del enfoque en el producto antes que en la personalidad de los presentadores
En cambio, la segunda presentación, el Nintendo Treehouse: Live en Estados Unidos, mostró un enfoque radicalmente distinto. Con tres presentadores llamativos y enérgicos—incluyendo una mujer con cabello rosa y un estilo de «influencer», un hombre con un peinado afro voluminoso y otro con un atuendo futurista de luces de neón—, el evento destacó por su énfasis en la espectacularidad y la expresión personal. Este formato responde al paradigma estadounidense del entretenimiento, donde la imagen y la personalidad de los presentadores pueden ser tan importantes como el contenido que presentan
Ambos estilos reflejan diferencias filosóficas profundas. Japón mantiene una postura de respeto y sobriedad en su comunicación, reforzando una imagen corporativa seria y confiable. En contraste, Estados Unidos sigue su tradición de hacer del espectáculo un factor clave, priorizando la individualidad y la exuberancia. Este choque de estilos ilustra cómo cada cultura entiende el marketing y la conexión con su audiencia: una enfocada en el producto y la tradición, la otra en la imagen y el carisma de quienes lo presentan.
Este fenómeno no solo es una cuestión estética, sino una manifestación de cómo dos sociedades perciben el valor de la comunicación, el respeto por la audiencia y la necesidad de llamar la atención en un mundo cada vez más saturado de información y estímulos visuales.
Me quedo con los japoneses y los notas de «Donald» para quien les gusten…